sábado, abril 30, 2011

Revolución y quema. Una espiral egipcia.

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, está célebre máxima extraída de El Gatopardo de Lampedusa se podría aplicar perfectamente a los últimos acontecimientos acaecidos en Egipto, una revolución de la que todos los medios se han hecho eco resaltando su efectividad y pacifismo. Pero es este un mundo de espontaneidad donde las noticias en los medios de comunicación tienen muy poco recorrido, lo que impide que se profundice en los distintos acontecimientos. Aplicado al caso egipcio ha evitado que la opinión pública se cuestione el día después de la revolución, ¿qué sucederá ahora en el país de los faraones? Para empezar, el mismo ejército que decía estar al lado del pueblo y en contra de la plutocracia gubernamental ha seguido ejerciendo su particular forma de poder contra ese mismo pueblo al que decía defender, las torturas y palizas se suceden a plena luz del día en las calles del país. La policía y el ejército han procedido a borrar sus huellas de los archivos, la mayor parte de la documentación que podría perjudicarles está cayendo pasto de las llamas. Los principales artífices de la quema son los agentes de la policía secreta del anterior régimen, incendian e impiden que los bomberos se acerquen a los edificios gubernamentales que van cayendo bajo el poder del fuego; el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ha pedido que los documentos que se afanan en rescatar los grupos de resistentes les sean entregados con la excusa de que ponen en peligro la seguridad del país y de determinadas personas, pero la realidad es que muchos de esos documentos salvados de la hoguera ya circulan por Internet, y no dejan en buen lugar al gobierno de Mubarak, demuestran que el rais manipulaba según le convenía a jueces, medios de comunicación y los procesos electorales, así mismo evidencian que se mantenía en mazmorras secretas a casi diez mil ciudadanos sin juicio ni acusación. ¿Qué pasará después?

Que no sea un mero contenedor, por favor

El Ministerio de Cultura ha adquirido recientemente por tres millones de euros el archivo de Carmen Balcells. La renombrada agente literaria ilerdense ha dedicado la mayor parte de su vida a la promoción y edición de libros en lengua castellana revolucionando la manera de entender las relaciones entre editores y literatos. Odiada por gran parte del mundo editorial y adorada por “sus” escritores, tanto que García Márquez se dirigía a ella como “Mamá Grande”, consiguió liberar a los creadores a los que representaba de los caprichos de las editoriales. Carmen era, en palabras del añorado Vázquez Montalbán, una “superagente literaria que pasará a la historia de la literatura universal por su empeño prometeico de robarles los autores a los editores para construirles la condición de escritores libres en el mercado libre.”

Entre los dos kilómetros y medio de la documentación vendida al Estado que recoge la historia de la agencia literaria comprendida desde el año 1945 hasta la actualidad se encuentran manuscritos de cinco premios Nobel: Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela; la correspondencia que cruzaba la editora con sus autores y algunas de las adquisiciones de Balcells como el archivo del escritor y viajero estadounidense Paul Bowles. No es este el único archivo literario que se ha incorporado en estos días a la cosa pública, también formará parte del futuro archivo literario, que tendrá su sede en Alcalá de Henares, la documentación de uno de los “poetas oficiales” del franquismo, Luís Felipe Vivanco y, según se trasluce de las declaraciones de Rogelio Blanco, director general del Libro del Ministerio de Cultura, al diario El País no será el último, se están negociando futuras donaciones con las familias del poeta zamorano y activo militante republicano León Felipe y de uno de los máximos representantes del llamado realismo crítico Jesús López Pacheco. Tanto el archivo de Carmen Balcells como el de Luís Felipe Vivanco se encuentran en la actualidad en el Archivo General de la Administración, sito también en Alcalá de Henares, a la espera de que se construya un edificio que los acoja. Esperemos que estas adquisiciones no se traten de una moda afectada por la actual crisis económica y que el Estado siga comprando, conservando y, a ser posible, poniendo a disposición pública el legado de los profesionales de la literatura. Así mismo, sería deseable que en ese futurible archivo literario primaran los contenidos sobre el continente, es decir, que se destinen los fondos presupuestarios a la adquisición y conservación de los documentos y no se dilapiden con la construcción de un nuevo, caro y suntuoso contenedor diseñado por alguno de los arquitectos estrella en boga, una lacra a la que tan acostumbrados nos tienen las diferentes administraciones públicas.

viernes, abril 15, 2011

Arroba: de medida de peso a electrónica

El dos de diciembre de 2010 la arroba electrónica cumplió en España veinticinco años. El primer correo electrónico se envió desde la Cátedra de Comunicación de Datos de la Escuela de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid, llegaba España, como suele ser habitual, un poco tarde a este nuevo método de comunicación. La historia del correo electrónico comienza en Massachussets, concretamente en su Instituto de Tecnología, corría el año 1961 cuando se consiguió que varios usuarios accedieran de manera remota a una computadora IBM 7094. Pero hubo que esperar cuatro años más para que el correo electrónico como tal hiciera su aparición, se realizó con una supercomputadora de tiempo compartido, desde ese momento hasta la actualidad su uso no ha dejado de crecer. La utilización de la arroba en el correo electrónico merece una mención aparte. La primera arroba de la que tenemos constancia aparece en la llamada “taula de Ariza” (1448), empleada para indicar una medida de trigo (la cuarta parte de un cahíz y el doble de una fanega, unos 12 kilogramos) enviada desde Castilla al Reino de Aragón. Pero cuando la arroba realiza su eclosión electrónica es en 1971, de la mano del programador estadounidense Ray Tomlinson, trabajador de la empresa BBN (Bolt, Beranek and Newman). Ray buscaba un símbolo que apareciera en todos los teclados pero que no se utilizara en nombres propios para así poder separar el nombre de la persona a la que iba destinado el correo del lugar donde se encontraba dicha persona. Eligió la arroba, símbolo que aparecía en la mayoría de teclados de las máquinas de escribir y de las primeras computadoras y que no tenía uso alguno. El primer correo electrónico que la incluía lo envío desde su computadora PDP-10 a otra idéntica, siendo la primera dirección en utilizarla: tomlinson@bbn-tenexa.

sábado, febrero 19, 2011

El archivo del teatro de Broadway

En la planta tercera de la Biblioteca Pública de Nueva York se encuentra el Theatre on Film and Tape Archive (TOFT), se trata de un archivo en el que se recogen, desde el año 1970, las filmaciones en vivo de la mayoría de obras representadas en Broadway y otras zonas de Nueva York, así como algunos diálogos de la gente del teatro. El acceso a la sala es libre para actores, académicos, estudiantes y periodistas, por lo que si pertenece a alguno de esos grupos es posible que se pueda encontrar visionando la grabación de Mary Poppins sentado junto a Robert De Niro o Scarlett Johansson ya que está prohibido sacar las películas del centro y la demanda es alta. Son muchos los actores a los que les gusta verse en sus propias actuaciones o los que revisan los papeles de otros compañeros de gremio.
Las grabaciones se realizan con tres operadores de cámara y una furgoneta aparcada a la puerta del teatro desde la que Patrick Hoffman y su equipo hacen todo el trabajo de realización. Para ello cuentan con el permiso expreso del sindicato de actores y de los productores de la obra que se esté filmando. Según Hoffman, director del TOFT, no se trata de crear trabajos artísticos, se trata de intentar crear un documento archivístico que pueda servir para que las futuras generaciones estudien las obras o se inspiren en las actuaciones, música o los decorados de las piezas que graban. El coste de cada grabación ronda los quince mil dólares y está financiado en su gran parte por la propia biblioteca. Producen unas sesenta películas al año, aunque algunas semanas pueden llegar a grabar hasta cinco representaciones. La biblioteca también posee un catálogo en línea en el que se puede consultar toda la colección que posee el centro.

lunes, diciembre 20, 2010

La importancia del nombre

Seguramente, en lo primero en que se fijará la gran mayoría de lectores en cuyas manos caiga este artículo será en su título y en la firma. Si en lugar de mi nombre apareciera el del último Nobel de literatura estas letras serían leídas por un público mucho más amplio, su repercusión alcanzaría cotas internacionales, daría lo mismo que versara sobre tauromaquia o que alabase en él a la última princesa del pueblo. Alcanzada la fama lo que cuenta es la firma. No es lo mismo que yo, un desconocido, intente endilgar un lienzo en blanco con mi nombre enmarcado a cualquier museo o galería de arte a que ofrezca a Christie's el mismo lienzo desnudo con la firma de X. un genial famoso que llegó a concebir la obra de arte perfecta que ahora pongo en sus manos. En los últimos meses hemos asistido a varios casos similares de gran resonancia mediática: el supuesto Velázquez aparecido en los sótanos de la universidad de Yale, el atribuido por el Vaticano a Caravaggio hallado en una pequeña iglesia romana, las cajas repletas de negativos adjudicados al célebre fotógrafo norteamericano Ansel Adams. Por no hablar de la música donde las cajas de zapatos con maquetas inéditas hacen el agosto de las maltrechas discográficas.

El caso de los negativos. El principio es el habitual: un pintor aficionado al arte y a rebuscar en mercadillos de segunda mano compra por cuarenta y cinco dólares un par de cajas de zapatos llenas de negativos en placas de cristal. Vienen envueltos en papel de periódico de los años cuarenta y tratan sobre los mismos temas que cultivó Adams: sobre todo paisajes del parque nacional Yosemite. El afortunado pintor pronto vio que tenía en sus manos un valioso filón. Una empresa tasadora de Bervely Hills es la encargada de certificar la obra, y de valorarla, claro, nada menos que doscientos millones de dólares. El final no podría ser menos habitual: negocio, Norsigian, así se llama nuestro buscatesoros, a optado por no vender los negativos, escudándose en el valor que tiene el ofrecer dichas fotografías a todos los aficionados para que así "una nueva generación pueda conocer la obra de Ansel Adams y enamorarse de ella", para conseguir tan elevado objetivo vende, a través de su página web, impresiones digitales de las instantáneas a precios que oscilan entre los mil setecientos y los siete mil dólares. Se han escuchado voces que defienden que el ojo que concibió las fotografías fue el de Adams, otras aseguran conocer al autor de las instantáneas, y no dicen que fuera Adams precisamente. Tanto si son suyas como si no, la cuestión subyacente es el valor de dichas fotografías, no su valor económico, esos doscientos millones de dólares que inclinan la balanza a favor de Ansel Adams, no, la discusión debería centrarse en si esos negativos por sí mismos tienen alguna validez artística, histórica o etnográfica, pero ese nunca será el debate, no al menos en estos momentos en que el valor del arte se asigna exclusivamente por una firma grabada en letras de oro.

miércoles, septiembre 15, 2010

Z. en mi salón

Cuando llegué a casa el Sr. Z ya estaba en mi sillón. Charlamos sobre mis gustos y aficiones. Estábamos viendo mis álbumes de fotos cuando sacó su cámara y empezó a fotografiarlo todo, mi casa, los retratos de mis amigos, mis hijos, todo. Hasta hizo copia de mis videos caseros. Ahora podrás hablar gratis con tus seiscientos amigos, me dijo, y se fue. Al día siguiente puse la tele, todos los anuncios eran de productos que me gustaban. Yo, que nunca recibía correo, tenía el buzón a rebosar de panfletos y catálogos publicitarios, todos de mi interés. Salí, en un bar me encontré con desconocidos que se reían contando anécdotas que me habían pasado hacía años. Mi jefe llamó al móvil, estás despedido, fueron sus únicas palabras. ¿Cómo se enteraría de lo mío con su mujer? Sospeché del Sr. Z, intenté ponerme en contacto con él, pero no tenía su teléfono, ni siquiera su e-mail. Imposible darle la vuelta a la situación, pensé, y lo dejé estar. Puse la radio, un locutor decía que los beneficios de la empresa del Sr. Z serían este año de unos setecientos millones de dólares, ¿cómo lo hará?, pensé, si lo da todo gratis.

martes, junio 15, 2010

Hank Kaplan, the sweet scientist

Un campamento infantil de verano en Nueva York y una nariz ensangrentada tras una pelea fueron los detonantes que necesitó Hank Kaplan para descubrir la pasión que le acompañaría toda su vida: el boxeo, o la “sweet science” que diría un entendido norteamericano como él. Tras este primer, y cruel, encontronazo con la lucha se desquitaría en su primer y único combate como profesional en el que se proclamaría vencedor con veinte años de edad. Luego llegaría el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial en la que participó como guarda costas, siguiendo los pasos de su ídolo, Jack Dempsey. A su regreso se trasladó a Miami Beach. Pasaba la mayor parte de su tiempo en el gimnasio de la calle Quinta, allí conocería a un principiante Cassius Clay y a la plana de leyendas del boxeo de los años cincuenta. Después se haría entrenador, manager, promotor de combates, publicista (de los hermanos Dundee y el propio Clay), editor y fundador en los años 70 de la revista especializada World Wide Boxing Digest, colaborador en programas de televisión de la HBO, ESPN y Showtime, pero sobre todo, sería amigo de los más grandes boxeadores: Dempsey, Joe Louis, Rocky Marciano, Henry Armstrong, Jake LaMotta, íntimo de Clay; y de otros menos grandes como Joe Grim que mantiene el record de peor trayectoria profesional de la historia. Todos le interesaban, y de todos guardaba información y recuerdos.

La leyenda del “Señor del Ring”, o de la “Enciclopedia Humana”, como también se le conocía, se podría resumir con las palabras del propio Hank Kaplan: “Si se me preguntara porqué conservo estos archivos creo que diría: Alguien tiene que cargar con su recuerdo.” Y cargó, durante ochenta y ocho años, con más de 2.600 libros, 500.000 fotografías y negativos, 1.200 carteles, recortes, cartas, documentos... hasta cajas de cereales o palomitas con la efigie del púgil de turno. Todo lo guardaba Kaplan en su casa a las afueras de Miami Beach. Hasta que dos semanas antes de su muerte, su hija se pusiera en contacto con Anthony Cucchiara, profesor en la Universidad de Brooklyn, archivista y aficionado al boxeo, para que se hiciera cargo de su legado. Volviendo así la colección a la ciudad que le vio nacer. La donación de cincuenta mil dolares que le concedió Barry Feirstein, presidente de la Fundación de la Universidad de Brooklyn, permitió a Cucchiara y su equipo inventariar las más de dos mil cajas de material recopilado por Kaplan. Pero el espoletazo que necesitaba el archivo vendría de la mano de la Fundación Nacional para las Humanidades (NEH); el 16 de abril del presente año, Cucchiara se proclamaría ganador de los 315.000 dolares de dotación que concede la Fundación. Este dinero permitirá organizar, catalogar y digitalizar la más extensa colección sobre boxeo que existe pudiéndose así cumplir con el expreso deseo de Hank, que todo su archivo estuviera a disposición del público. El Archivo de Boxeo de Hank Kaplan no sólo interesará a los aficionados a la lucha, “la historia de Estados Unidos está en este archivo. El boxeo es más que un deporte. Es la lente a través de la cual se puede observar la historia cultural de Norteamérica” puntualiza el profesor Cucchiara.


miércoles, junio 09, 2010

Bond

Millones y millones en efectos y atrezzo para terminar siempre, todo, con baratos puñetazos.

Una muerte plena

Siempre esperó más de la vida. Todas sus lecturas, que fueron muchas, corroboraban lo que intuía: la existencia no se podía limitar a la monótona vacuidad que él sentía. Buscó la manera de rellenar ese vacío existencial has el final de sus días, cada día, todos los días, buscando, lamentando.

Su entierro fue cosa nunca vista, años tardó en ser olvidado. Supuso contínuos comentarios por parte de sus vecinos. No había conversación o encuentro en el que no saliera el entierro. Llenó las intrascendentes vidas de todos a los que nunca conoció. Anhelaban una muerte como la suya, y si la muerte fue así, tan grandiosa -pensaban con envídia- ¿Cuan más grandiosa no habría sido su vida?

jueves, febrero 04, 2010

Elecciones anticipadas

¿Elecciones anticipadas? ¿Para que los partidos se centren en sus campañas y, sí ahora hacen poco, luego no hagan nada para solventar nuestros problemas?

¿Elecciones anticipadas? ¿Para gastar ingentes cantidades de dinero en su preparación y en las campañas?

¿Elecciones anticipadas? ¿Para volver a sentir vergüenza ante la vacuidad de los discursos? ¿Para escuchar insultos? ¿Imprecaciones y absurdos?

¿Aún tienen fe en estos costosos milagros? ¿Nos va a salvar el PP?

Deberíamos dejar de fijarnos y de esperar nada por esa parte e intentar solucionar nuestros propios problemas, los de a ras de suelo y no los elevados de nuestros egocéntricos políticos con su carnaza para periodistas (cerrando su círculo)

domingo, enero 03, 2010

Libertad vigilada

La aparición de nuevos sistemas de computación de datos, más rápidos y potentes, hacen que el “rastreo” y almacenamiento de información sea cada vez más sencillo y barato. Esto, unido a la digitalización de las comunicaciones y a lo que se ha dado en denominar “doctrina del shock” (Naomi Klein) por parte de muchos de los gobiernos occidentales, están haciendo que el retroceso en las libertades ciudadanas vaya en aumento, y lo que es peor: gracias a esa “doctrina” por la que nuestros gobernantes tratan de mantenernos en un estado de alerta continuo, la mayoría de ciudadanos ve con buenos ojos la perdida de derechos, de intimidad, reflejada en casos como el polémico uso de los nuevos sistemas de interceptación de comunicaciones (SITEL o ECHELON) o en la instalación de multitud de cámaras de vigilancia en el espacio público que ofrecen una falsa seguridad reclamada por los mismos ciudadanos a los que se va a vigilar.

sábado, enero 02, 2010

Fuerza

Movía los dedos
La música
Los planetas
Constelaciones
Imperceptibles

lunes, diciembre 28, 2009

El tabaco en el nazismo

Se puede atribuir a la medicina del Tercer Reich el mérito de haber sido la primera en demostrar de manera fehaciente la existencia de una vinculación entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón gracias a los estudios de Franz H. Müeller (1939) y de Erich Schöniger y Eberhard Schairer (1943). Los resultados obtenidos por estos investigadores encajaban óptimamente en la concepción nazi de salud pública, centrada en las virtudes del deporte y la medicina natural y el rechazo de estupefacientes o estimulantes como el alcohol. Los peligros del tabaco también armonizaban con la idea romántica de que los seres humanos habían sido contaminados por la moderna civilización industrial, que los habría alejado de la naturaleza y, por tanto, de su propia salud. La creencia errónea desarrollada por científicos alemanes durante los años treinta, según la cual determinadas mutaciones cancerígenas eran hereditarias, favoreció que los peligros recién descubiertos del tabaquismo adquirieran dimensiones ideológicamente dramáticas en cuanto amenaza a la mismísima sustancia racial aria de los alemanes, muy en la línea del ansia de pureza de la cosmovisión nazi, siempre obsesionada por limpiar al pueblo de los elementos perniciosos que pudieran corromperlo. Después de todo, también los judíos eran vistos significativamente en la retórica nazi como un cáncer que dañaba traicioneramente a la comunidad y que había que extirpar a toda costa.


La consecuencia de todo ello fue que los nazis llevaron a cabo la campaña antitabaco más agresiva de la historia moderna. Los carteles de "Prohibido fumar", que por entonces aún no formaban parte del paisaje cotidiano, proliferaron de inmediato en todos los edificios públicos, especialmente en las salas de espera, dado que se había intuido ya el riesgo del tabaquismo pasivo. La propaganda no dejaba de recordar que ni Mussolini ni Franco era fumadores, mientras que Churchill y Stalin lo eran de forma notoria. A las muchachas de la sección femenina (BDM) de las Juventudes Hitlerianas les estaba terminantemente prohibido fumar mientras llevaran puesto el uniforme. La preocupación por los peligros del tabaco en los jóvenes llegó a extremos grotescos. Así, en 1945 a Himmler le preocupaba desmedidamente la salud de los adolescentes y niños a los que el Reich estaba a punto de arrojar sin escrúpulos a la guerra como carne de cañón, y llegó a sugerir "que se lleve a cabo una vigilancia inteligente para que los reclutas se mantengan no fumadores y no aprendan a fumar como consecuencia de la distribución de cigarrillos." El propio Hitler, vegetariano y abstemio, sentía una terrible aversión por el tabaco y no permitía absolutamente a nadie fumar en su presencia, ni siquiera a Martin Bormann o a Eva Braun. (...) Que Hitler tuviera el tabaco por "uno de los más peligrosos venenos del hombre", mucho peor que el alcohol, era acorde con su miedo irracional a contraer cáncer, miedo que lo llevó a fomentar la investigación oncológica por todos los medios, incluida la donación de fondos de su presupuesto personal. El argumento de estar investigando sobre el cáncer permitió eludir la llamada a filas de muchos biólogos y médicos, e incluso supuso una especie de salvoconducto para algunos investigadores semijudíos como Otto Warburg.

SALA ROSE, Rosa. Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo. El acantilado, 2003

sábado, diciembre 26, 2009

La sumisión de Ortega

14 de diciembre de 1948

Ayer por la tarde fui a escuchar la lección inaugural del curso que Ortega y Gasset dedica a "Una nueva interpretación de la historia universal", en torno a la obra de Toynbee. Era, también, el primer acto público del Instituto de Humanidades, creado ahora por él junto a algunos discípulos suyos.
El acto se celebró en el salón del Circulo de la Unión Mercantil, un salón dorado y banal, de comerciantes burgueses que tienen casino. Pero había en él un detalle decisivo, que era imposible dejar de ver. En el plafón presidencial, justo detrás de la mesa del conferenciante, y dominándolo de arriba abajo, destacaba una gran oleografía de Franco -de un ex Franco-, todavía joven, delgado y con el pelo negro. Y, sobre el retrato del dictador, una enorme inscripción falangista, en letras doradas:

JOSÉ ANTONIO
¡PRESENTE!

Yo -y quizá alguien más-, al ver aquella escenografía, me pregunté ingenuamente: "Pero ¿es posible que Ortega y Gasset, el actual príncipe de la intelectualidad española en lengua castellana acepte semejante sumisión? ¿De verdad creéis que saldrá...? Y, sí, sí, salió.
Había allí, esperándole, un público de intelectuales aburguesados y de señoras literatas: los antiguos lectores de El Sol y las antiguas y nuevas admiradoras de Ortega. Y destacando, en las primeras filas, hombres del régimen -que lo han sido, que lo son o que esperan serlo-, como aquel Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores de inefable recuerdo, la joven Primo de Rivera o el poeta Pemán.
[...]
Yo creía que la primera lección del curso inaugurado ayer iba a ser -recordando las de Bergson- una meditación en voz alta, pero seria, ceñida. Recuerdo que el filósofo francés no dirigía una sola mirada a su público ni hacía la más leve concesión. Las damas se aburrían estrepitosamente; pero, por esnobismo, aguantaban. El maestro hablaba en exclusiva para nosotros, sus estudiantes, sus discípulos. El aula era un pozo de fervor y silencio.
La primera lección de Ortega fue, por el contrario, un asqueroso castillo de fuegos verbales, una divagación larguísima (...) que iba de una cosa a otra, como si quisiera concentrarse en un tema pero dejándolo enseguida, de modo que apuntaba cien cosas muy diversas sin llegar a concretar una sola. (...)
Ortega -como casi todos los retóricos- me parece un interesantísimo monstruo de soberbia, un vanidoso fenomenal. Cuando piensa, parece mirarse al espejo, y cuando escribe o habla se contempla en el espejo de su público. Y también como todos los retóricos, más que por su obra, está preocupado por el efecto que causa. (...) Ortega creyó que era un salvador de España, o al menos tuvo el más absoluto convencimiento de que, aplicando a la realidad española sus ideas, el país se recuperaría prodigiosamente. Pero su tentativa de actuación como hombre público, como orientador en política, fue un fracaso impresionante, que ya no tiene remedio ni salida...
Yo le miraba ayer, mientras estaba escuchándole. ¡Qué hombre civilmente tan pequeño, si lo comparamos con el gigante que cree ser! Unamuno, con el enfrentamiento que mantuvo contra la afable dictadura de Primo de Rivera, fue, como patriota, todo un titán al lado de este Ortega postrado ante la oleografía cursi de Franco y el santo y seña de Falange Española. Unamuno, de hecho, era un hombre. Ortega queda reducido al papel de histrión. Es ahora, alzándose contra la envilecedora tiranía clerical y reaccionaria que asfixia cada vez más a la conciencia española, cuando Ortega podría erigirse en figua histórica. Ahora es el momento en que podría ser un Fichte. Pero prefiere no comprometerse ni arriesgarse, ir vegetando, y hacer como si hiciera algo, como por ejemplo este "Instituto" y estas lecciones; que no son nada ni de nada servirán -porque el único dueño de España es Franco, el de la oleografía; porque sobre Franco, en materia de cultura y enseñanza, mandan los jesuitas y Roma; porque los jesuitas y Roma se la tienen jurada a Ortega y a todo pensamiento libre. That is the question, el problema actual, de vida o muerte para España. Y toda contemporización con ese estado de cosas es puro teatro.
Ortega piensa, habla y actúa: ¡pura retórica! Leyendo sus mejores libros -en los que hay tan gran cantidad de cosas agudas, incluso de cosas profundas, y tan densa profusión de frases hermosas, de sonoras metáforas: en una palabra, de literatura-, uno (yo, por lo menos) acaba siempre por sentirse hastiado, como después de un gran banquete compuesto sólo de repostería.
De tanto hacérsele la boca agua, con su extraordinaria fluidez verbal, Ortega ya lleva puesta una especie de máscara de hablar bien, la máscara del orador. Sus labios, sus mejillas endebles, han adquirido los pliegues de un fuelle de órgano, y sus movimientos son pastosos, como impulsados interiormente por una abundante salivación azucarada. Habla, habla, habla, ¡y con qué fruición! De paso, se escucha. Y cuando se dispone a decir algo bien pensado, que ha de causar efecto, veréis que previamente sus labios se enviscan con una untuosidad casi viscosa, como si presintieran el caramelo verbal. Y su voz engolada emite una especie de cuac-cuac sonoro, como si fuera una gallina que expulsa con inefable fruición un huevo mirífico, un huevo de oro...
Ortega es el más ilustre exponente de la vieja y triste generación de intelectuales españoles -Marañón, Pérez de Ayala, "Azorín", Benavente, Baroja, etc.- que asiste a la muerte de toda libertad en las tierras de España. Y nuestra gran tragedia es que la mayoría de ellos lo hace no sólo sometida, sino además envilecida. Son los últimos ecos de aquel gran movimiento liberal que durante todo el siglo XIX pretendió renovar el país incorporándolo a las corrientes europeas. Aquel noble ideal fracasó del todo en 1936 -quizá porque la libertad y el liberalismo han sido siempre lo más opuesto a la esencia profunda de España. Y la Europa a la que los liberales españoles querían incorporar España tampoco existe ya: es la sombra de una sombra, vergonzante y vergonzosa...
Ayer la figura de Ortega, ya viejo, conformista, acomodaticio, tratando aún de construir con fuegos de artificio verbales un "Instituto de Humanidades", ante un público de burgueses desorientados, pudientes y cobardes, en el fondo nada más que bons vivants, y bajo una oleografía barata de Franco coronada por el lema de la Falange, francamente, era un espectáculo para echarse a llorar.

Gaziel. Meditaciones en el desierto: 1946-1953. Ediciones Destino, 2005

De lo privado

La privacidad está pasada de moda. La intimidad, ese derecho que tanto tiempo y esfuerzo costó conseguir para poder verlo reflejado en constituciones y leyes, es hoy una reliquia, un atavismo propio de las clases burguesas del siglo pasado. En éste, el XXI, lo que prima es la desnudez, la transparencia, el exhibicionismo. Entre nuestros jóvenes (y no tan jóvenes), no estar en la Red es casi como no existir, y ya sabemos que todo lo que se hace público en ella, antes o después, saldrá a la luz; Internet no tiene secretos. Ya con los programas televisivos del corte de Gran Hermano se intuía esta tendencia, pero ahora hemos pasado a la plaga, a la sospecha de que si alguien no muestra es que tiene algo que ocultar, y lo oculto es visto como negativo, no como privado. Pedimos a nuestros gobernantes la instalación de cámaras de video vigilancia en el espacio público, nos desnudamos en blogs y redes sociales, y ahora también escaneamos y compartimos las fotografías de nuestros antepasados en la Red, sin consulta ni pudor alguno. Aunque, ya se sabe que, el pudor tampoco está de moda.

Compartiendo fotos

El año dos mil nueve ha sido el de la eclosión de las redes sociales pero también hemos asistido a la creación de páginas web de similar inspiración pero con una función aparentemente diferente: compartir documentación personal que de otra manera quedaría en la intimidad. Recientemente se ha inaugurado un portal en el que particulares e instituciones pueden colgar sus fotografías, películas o música, todas ellas relativas a la vida en el siglo XX de la “Suiza romande”, o lo que es lo mismo la parte francófona del país helvético. Con el nombre de notrehistoire.ch y el soporte de la Télévision Suisse Romande a través de su Fundación para la preservación del patrimonio audiovisual pretende mantener vivo, acrecentar y clasificar dicho patrimonio para hacerlo accesible a través de la web. Los usuarios, previo registro, podrán determinar el acceso más o menos restringido que se tendrá a los documentos que incorporen al portal.

No es esta la única página web de este tipo; la Comunidad de Madrid también se ha apuntado a esta nueva moda. Con el eslogan “tus fotos cuentan mucho” y la colaboración de Photoespaña y Telemadrid, la Comunidad ha creado el Archivo fotográfico de la Comunidad de Madrid. El método de recogida de fotografías difiere del modelo suizo, en este caso los que quieran formar parte del proyecto podrán llevar un máximo de veinte fotografías a cualquiera de los puntos de recogida que ha puesto la Consejería de Cultura y Deportes, las fotos son escaneadas y al momento son devueltas a sus dueños. En estos momentos el portal cuenta con más de mil quinientas imágenes que comprenden desde el año 1839 (en el que Louis Daguerre popularizó su procedimiento que se conocería como daguerrotipo y que desembocaría en el sistema Polaroid) hasta el inicio de la fotografía digital.


viernes, octubre 09, 2009

Orgullo olímpico

En cuanto a avanzar en profundidad, toda esperanza estaba perdida. Esta ofensiva, que debía llevarnos a veinticinco kilómetros al primer avance, a arrollarlo todo, apenas si había ganado con gran dificultad algunos cientos de metros en ocho días. Era necesario que unos oficiales superiores justificasen sus funciones ante el país mediante unas líneas de comunicado que hicieran presentir la victoria. Nosotros estábamos allí sólo para respaldar esas líneas con nuestra sangre. No se trataba ya de estrategia, sino de política.

Había una cosa más que nos hacía pensar. Entre todos aquellos muertos que nos rodeaban, no se veía casi alemanes. No había equivalencia de bajas: nuestras pírricas ganancias de terreno eran mendaces, puesto que éramos los únicos en morir. Las tropas victoriosas son las que matan más, y nosotros éramos las víctimas. Esto acabó por desmoralizarnos. Desde hacía tiempo los soldados habían perdido todo convencimiento. Ahora perdían la confianza. Atancantes, digamos victoriosos, murmuraban: "Nos hacen morir tontamente".

Yo, testigo de este desorden, de esta carnicería, pensaba: decir tontamente es quedarse corto. La Revolución guillotinaba a sus generales incapaces. Era una medida excelente. Unos hombres que han instituido los tribunales de guerra, que son partidarios de una justicia sumaria, no deberían librarse de la sanción que ellos aplican a los demás. Una amenaza semejante curaría de su orgullo olímpico a esos jodidos manipuladores, les haría reflexionar sobre sí mismos. Ninguna dictadura es comparable a la suya. Niegan todo derecho de control a las naciones, a las familias, que en su ceguera, se han puesto en sus manos. Y nosotros que vemos que su grandeza es una impostura, que su poder es un peligro, si dijéramos la verdad, se nos fusilaría.

CHEVALIER, Gabriel. El miedo. Acantilado, 2009

viernes, octubre 02, 2009

El Partido

El Partido negaba el libre albedrío del individuo, y al mismo tiempo exigía de él una abnegación voluntaria. Negaba que existiese la posibilidad de escoger entre dos soluciones, y al mismo tiempo exigía que se escogiera la buena. Negaba que tuviese el individuo la facultad de discernir entre el bien y el mal, y al mismo tiempo hablaba en tono patético de culpabilidad y traición. El individuo, ruedecilla de un reloj con cuerda para la eternidad al que nadie podía detener o influir, estaba colocado bajo el signo económico, y el Partido exigía que la ruedecilla se revolviese contra el reloj y le cambiara de movimiento. Tenía que existir en alguna parte un error de cálculo; la ecuación no marchaba.

KOESTLER, Arthur. El cero y el infinito. Destino, 1963.


Hatillo

El Nómada nunca salió de casa. Pasó su vida pensando qué llevar en la maleta.


jueves, octubre 01, 2009

A uno de los firmantes del manifiesto a favor de Polanski

Al menos uno de los firmantes del Manifiesto de apoyo a Roman Polanski ha puesto su rúbrica anteriormente en otro manifiesto en el que se reclamaba la continuación de las investigaciones sobre los crímenes del franquismo. Lejos de mi el comparar la magnitud de los crímenes de los fascistas con la violación a una menor, lo que sí llama mi atención es la "pérdida de memoria" aplicada al segundo de los casos, que el abuso sucediera hace más de treinta años. Es lo único que le podría eximir de su hipocresía: la amnesia; el alegato de que es una afrenta contra el mundo del arte podría ser, de igual manera, utilizado por los indeseables franquistas, recuerden: Franco también escribió guiones...