miércoles, marzo 01, 2006

Cambalache

Réquiem de bandoneón
Cambalache
lágrimas de tequila y
ojos tatuados en la nuca

compás de espinas y humo
y sol de café en las trincheras
y milongas y risas
conservadas

en los cactus

9 comentarios:

Josean dijo...

Soberbio.

truk dijo...

Arrabales sin pánico.
Tangos sin trueque.

Angel Martín dijo...

Nota: El Cambalache es mi refugio exterior, un gran lugar, mucho más que un simple bar.

Esther dijo...

nada chico,... que este no le cojo...

¡ay, que dificilito que eres!

un beso.

Angel Martín dijo...

Es un "homenaje" al bar en el que me paso la vida viendo la vida pasar.
Si vienes a Salamanca visita inexcusable al Cambalache, así, seguramente entiendas...

ratismos dijo...

Ay!! Si los cactus en vez de pinchar, hablaran!!

Angel Martín dijo...

je, je, je...

Josean dijo...

Pero no hablan, y raramente tienen sed. Son extraños.

Lo mismo dirán ellos de mí.

thessaloniki dijo...

Bar Cambalache, siempre en el recuerdo. Voy a pedir permiso para abrir una sucursal en Madrid. Es que se echa tantísimo de menos...