martes, febrero 21, 2006

En mi ventana convergen energías

En mi ventana convergen energías
coches, una cruz, el río tangente

Fuera

la ciudad de los medallones
con su nexo de elefantes
y berraco

peces secos en las paredes

lavanderas de ocultas coladas
y curas marinos por cuaresma.

Dentro

toros de sangre acaudillada
aviones en la Plaza
un destructor
colgado de los balcones
el enano con ébano en los caballos
escoltado, saluda romano

rostros celestes tocados en rojo
lanzan vivas a la muerte

negros letrados con falda
acarician cruces y pistola
en pretendida vaciedad de cátedra.

Crepúsculo

en el chino cartaginés
los caídos
putas solariegas tendidas
con soga de rosario
tenacillas y cunetas olvidadas.

Ocaso

el escritor de barba y corbata
muerto de azul por el tuerto
renace prostituído
en la ciudad
que una vez
capitalizó el movimiento
Angel Martín

3 comentarios:

Josean dijo...

golam, al leer tu poema he tenido una sensación muy agradable: imaginé ser un nieto tuyo que corría a tu regazo para que le contases historias. Eres un buen contador de historias, de esas que quedan lejos y necesitan un prisma diferente. Y las que vivas tú también serán igual de interesantes.

Un abrazo.

Angel Martín dijo...

Gracias, nunca me habían dicho eso, me agrada. Desde pequeñito quise ser anciano, ahora pienso en el porqué, los ancianos son los seres más libres, viven y visten sin necesidad de parecer agradables al resto.

La paradoja del (pretendido) escritor, ¿vives o escribes?; lo exponías muy bien hace unos días en tú blog.

Luzamarga dijo...

Me gusta cómo y qué se respira aquí. Además me gustó el poema.
Gracias por descubrirte ante mí. Creo que voy a pasarlo bien.

Un abrazo muy, muy agradecido.