miércoles, diciembre 28, 2005

Del trabajo

Veo desde mi ventana un Opel, antiguo, con muy mala cara, mira con desprecio, superioridad, “yo seguiré aquí cuando tu hayas muerto, yo perviviré”, claro, yo soy un bicho, biodegradable y como yo las pocas plantas que habitan mi oficina, ¿despacho?, eso le queda demasiado grande, aunque oficina se queda pequeño. No viene casi nadie. Lo que desquicia de verdad es el teléfono, nunca lo he soportado, he estudiado cinco años para ser bibliotecario, el Silencio, y ahora recibo lo menos treinta llamadas en una mañana, las tardes, en verano tranquilas, sopor, por la tarde está prohibido el trabajo. Dormito, escribo, y me refresco en Internet, la ventana de quince pulgadas ofrece un paisaje algo más dinámico que mi amigo Opel y sus estoicos camaradas. Ahora soy pluriempleado, yo, que nunca he querido trabajar, solo ser bibliotecario, jardinero o simplemente pensador, antes la gente que pensaba se ganaba así el pan, ahora para ganarlo no hay que pensar. Yo lo hago, no sé bien con que fin ya que cuanto más pienso más pereza me da todo. De repente ves como un tipo decide volver al medioevo amuralla su ciudad-estado le pide a todos los que él supone que le siguen por tener el mismo dios que se encierren con él y tú, alucinas, piensas “por dios (por el mío, el suyo, o por el que sea) esto no puede ser, ya vendrá X y lo arreglará”, ja!, X llegó miro un poquito y dijo “uf, que feo es, píntalo un poco hombre, ponle colores más políticos, miente un poco, hombre”, os fijáis lo que repite X la palabra “hombre”, usan la palabra y usan a los hombres. Pues eso, que por muchas X que lo vean pues ninguna hace nada, pero, ¡hay que hacer algo!, ¿yo?, y así con todo, además cada vez tenemos entre nosotros mas tipos y tipas (que viva la paridad) como el capitán Sión, el medievalista, más pequeñitos, más bajitos, pero eso sí, mucho más evolucionados, más adaptados y si no díganme realmente quien vive mejor, o piensen, si la cosa se llega a poner fea, pongamos una guerra, algún cambio climático, un ataque terrorista, ¿quien tiene más probabilidades de sobrevivir?, cuando acaben con el planeta, ¿quien se va a pirar de aquí?, primero los gilipollas, claro, o algún preso, hay que cumplir con la seguridad, y enviar animales es algo realmente cruel, un guantanamero es mejor y además no se nota nada. Después de comprobada su seguridad, pues hala, cuatro o cinco navecitas y a buscar nuevos mercados, o sea, nuevos mundos. ¡Viva el universo de consumidores global!. Escucho la radio: Un padre dice al profesor de ética de su hijo que no quiere que le enseñe a ser una buena persona, por que entonces que iba a hacer en la vida, se lo comen. Joder, alucinas, y aquí es cuando me viene la pereza.

Yo cobro como Licenciado, es lo que figura en mi contrato, ya ven, como en el siglo XIX, así que ahora estoy trabajando. Fumo, que voy a hacer, me aburro, y el aburrimiento también acorta la vida, o no, la alarga, pero de que forma.

Tras el Opel, cubriendo su retaguardia tenemos una especie de Iglesia, almacén de perecederos, sí, por las mismas puertas que salen los muertos entran los alimentos, es un paredón de ladrillo rojo, sin ventanas, alto, muy alto, no veo el cielo. Con una vidriera, o mejor con hormigón con cristalitos incrustados. Pertenece a una residencia geriátrica, blanca con muchas ventanas. Estúpido, fumo los cigarros a la mitad, y cada vez son más caros, pago más y fumo menos. A esto se llama ley de mercado y es lo que está de moda, el liberalismo, se supone que algún día me autorregularé o algo así.

Resulta desagradable el coche, tiene un parasol de aluminio, podría haber algo o alguien dentro y yo no lo vería el a mí tampoco, me protege del mundo exterior un cristal de espejo. Solo existo para los de fuera en invierno, cuando cae la noche y aquí todo sigue igual pero con luz artificial. Es de un color indefinido, comido por el Sol, y la suciedad. A la misma hora la misma gente. Trabajar en la periferia debería animarte a ello, centrarte en el trabajo, pero, lo que consigue la calle desierta es que me imagine en otras o en ninguna. Si aparca un coche delante de la ventana a joderse, y eso que está prohibido, aparcar aquí, el joderse es una obligación como ciudadano.

Tedio, así es el verano, y así debe ser, pero el tedio en el trabajo es contraproducente, produce stress, duelen las piernas, y los oídos, la tecnología suena, y la mecánica, el ventilador aúlla, el servidor aúlla aún más, tiene no se cuantos ventiladores, tecnología punta la de usar el aire. El ordenador se refrigera y yo no, solo tengo un ventilador, aunque claro, no tengo ni tanta RAM, ni tantos discos duros. Lo único duro que hay en mi lo es solo a veces, hasta las veces que de verdad lo necesitas se niega a endurecerse, y es que las mujeres tienen razón posee mente propia, y a algunos hasta les subyuga la de más arriba. Es mejor, esta no piensa.
¿Y por qué ahora pensamos tanto?, ¿o no?, que difícil, yo si, pienso, mucho, no me pagan por ello, y ya me gustaría, es lo que mejor se me da, pensar y polemizar, es divertido, y alguien tiene que hacerlo, el problema es el público. El mío pronto se cansa de mis desvaríos, la pobre Mar, yo: “Por que esto, por que aquello, tendríamos que hacer tal,…”. Y ella se cansa, problemas de tener tan poca audiencia. Y yo empeñado en escribir, y ellos diciendo que hay que trabajar, que de eso no se vive. Sé, que no se gana dinero, pero que te lean está bien, es como los músicos y los artistas que dicen que no les importa el dinero, que viven del público, de sus aplausos, y a algunos esta dieta les debe sentar la mar de bien por que se les ve gordos de tanto aplauso, así que yo voy a probar. El problema de los escritores es que solo son caras, no sé si serán gordos si se alimentarán de los buenos pensamientos hacia su persona de sus lectores, o si tendrán mail y recibirán cómodamente en sus casas las cartas de sus fans, por que eso es lo mejor, no se debe ser bueno, si lo eres pues bien, pero da igual, lo suyo es tener fans. Yo tengo uno, bueno una, y no me escribe correos por que se lía. Podremos comer todos esos correos, como las gimnastas de no sé que país que se alimentaban de papel (noticia verídica del periódico). Pero, no, lo que debe de alimentar de verdad son los aplausos, por que las gimnastas, están como de moda, y yo eso no lo quiero, prefiero estar gordo. Ay, lo que esclaviza la moda, o al revés, o como sea, vuelven los esclavos, y otra vez de Africa, si es que estos negros no se enteran. Aunque no todos son negros, no sé, yo no los distingo bien, y a ellas peor, si vas a la Casa de Campo o a algún otro sitio de compras, normalmente es de noche y ni te fijas, supones que será negra, lo que si exiges es que sea joven, o muy joven, ¡hasta virgen!, lo que mosquea ya que a veces repiten con la misma, si es que puede repetir por que a algunas no las dejan, el cliente es tan exigente con su esclava y es tan snob, está tan a la moda que considera que este artículo es también de usar y tirar, y claro, la tira, en alguna cuneta, que falta de conciencia, y mira que lo repiten nuestras amadas autoridades, ¡reciclaje!, pero claro, buscas y buscas y nunca encuentras el contenedor de las putas, y no sabes bien si tirarla con los demás esclavos, o hacer distinciones, así que, a la cuneta y las autoridades competentes ya sabrán.

Otra tarde más, y más aburrida. No entiendo muy bien todo esto, si no tengo nada que hacer que coño hago aquí. Paraos a pensar en todo el tiempo de nuestra vida que perdemos en estas cosas, en esperas, en clase, y cosas así. Voy a dejar todo esto, voy a dejar el trabajo, a mi familia, mi ciudad, todo esto me produce aun más pereza. Nunca me he, ni me han, obligado a esforzarme, así que qué se puede esperar de mí, yo espero realmente poco. Antes le pedía muchas cosas a la vida, y ahora bien poco, lo único comer, sitio para dormir, a Mar y música. Trabajar, trabajar, ¿para qué?. Y es que tenemos una vida tan cómoda que no sabemos que hacer con el tiempo, así que todos a currar. En Alemania y Francia van a aumentar las horas semanales de trabajo, y es de agradecer a los patronos y a sus gobiernos que se preocupen tanto por la gente. Así no ven tanto la tele, que atonta que no veas, así no tienes que aguantar a tú hijo, ni pensar que haces con todo ese tiempo que antes dedicabas a hacer la comida, o exprimir una naranja, ahora ya te viene todo hecho.

Antes pensaba en que pasaría cuando se acabase la energía, cada vez consumimos más, fresquitos en verano, calentitos en invierno, y así con todo. Ingenuo: Nunca faltará la energía, al menos para algunos. Nos están empezando a camelar con las nucleares; “que de energía dan”, “que limpias son”, “que ecológicas”, que, me descojono, y es que nunca aprendemos. Si en verano hace calor, pues todos en casita con las ventanas cerradas y las persianas bien bajaditas y a dormir, a ver el Tour o a follar, que de vez en cuando está bien. Así era cuando yo era pequeño, las calles en julio y agosto estaban desiertas. Ahora no importa el clima, a mi si, pero a mi jefe le da igual. Vengo a las tres y media, por pleno desierto con alto riesgo para mi vida (eso dicen en la tele), bebo media botella de agua y a no hacer nada. Observo, hay personas que no trabajan, ¿que hacen con su tiempo?, ni idea, viví en Granada y allí se pasaban el día borrachos o fumados, según no se qué escritor ese era el estado natural de las personas. El vino de brik no lo veo yo muy natural, pero el sabrá, que para eso es escritor, y ya se sabe que los intelectuales (sobre todo si son progres) siempre tienen razón.

Y como estamos en un Estado de Derecho, pues tengo derecho a fumarme y beberme cuando quiera. Espera, ahora comprendo, lo de Derecho es una carrera, ¿no?. O sea que no puede hacer lo que quiera si no me hago abogado o político que viene a ser la mejor salida de esta carrera. Hágase funcionario sin opositar, sin hacer ni una prueba, ningún examen, titulación ninguna, aunque si tienes derecho, mejor, claro. Tú vas y votas, y ya está, no se cuantos funcionarios nuevos, aunque estos sí que trabajan, de modelos, de cómicos, visionarios, lo mejor, responsabilidad cero. Si te equivocas da igual, si robas también, mejor: ¡Vamos a la guerra!, y vamos y ya está, bueno, van algunos, ellos nunca y yo espero que tampoco. ¡Cuantos muertos!, no pasa nada, es lo que debíamos hacer, ¿responsabilidades? je, je, daños colaterales, prevención, acabar con los malos. Eso si que me alegra cada día, puedo comportarme como un auténtico hijo de puta, pero soy bueno, estoy en el Eje del Bien, y eso es un grado. ¿Qué haríamos nosotros sin malos?

Ha vuelto a salir el Hombre de la Piel Blanca, hoy no lleva sombrero, hasta ahora siempre lo había llevado. Tiene una piel realmente bonita, blanca, lisa, parece suave. La mayoría de ancianos se acercan hasta un rinconcito, justo en frente de mi puesto. En ese punto se termina la pared de ladrillo rojo. Por ahí se entreven árboles, un parque, casas (cada vez más casas y menos árboles), un pueblo. También han construido en ese espacio una tapia. Muros, muros, contra la libertad de pensamiento, contra la libertad de movimiento, contra nuestra libertad.

2 comentarios:

Lia dijo...

Enhorabuena, Golam.
Me parece estupendo que nos hagas cómplices de tus pensamientos.
Besucos.

Josean dijo...

Una descripción fetén del sitio donde te mueves. Pues nada, habrá que ir a por las pantuflas y la silla cómoda para seguirte.
Un abrazo.