miércoles, junio 09, 2010

Una muerte plena

Siempre esperó más de la vida. Todas sus lecturas, que fueron muchas, corroboraban lo que intuía: la existencia no se podía limitar a la monótona vacuidad que él sentía. Buscó la manera de rellenar ese vacío existencial has el final de sus días, cada día, todos los días, buscando, lamentando.

Su entierro fue cosa nunca vista, años tardó en ser olvidado. Supuso contínuos comentarios por parte de sus vecinos. No había conversación o encuentro en el que no saliera el entierro. Llenó las intrascendentes vidas de todos a los que nunca conoció. Anhelaban una muerte como la suya, y si la muerte fue así, tan grandiosa -pensaban con envídia- ¿Cuan más grandiosa no habría sido su vida?