martes, marzo 21, 2006

Confianza

Cuando la gente pedía la cuenta, depositaba una cajita negra, de madera, sobre la mesa y me retiraba a la cocina.
Cuando se levantaban, les abría la puerta y despedía.
Nunca abrí una caja ante quien había dado de comer.
Nunca tuve que cerrar mi taberna.

6 comentarios:

thessaloniki dijo...

ojala hubiese muchas tabernas como la tuya...significaría tanto para mí.

Josean dijo...

Sí, y quien posee esa filosofía de vida, lo posee todo.

Abrazos.

Angel Martín dijo...

Antes esto se daba más; ahora, la confianza en los demás es algo a extinguir. Gracias al capitalismo que hace que veamos al que tenemos en frente como un mero negocio.

Josean dijo...

Efectivamente: el mundo empresarial acaba con el romanticismo. Hay un término que detesto: Recursos Humanos. Me parece vulgar para denominarse a los trabajadores. Otro anglicismo que nos hemos merendado.

Angel dijo...

"Capital humano", definición demoledora.

Eva dijo...

Exacto me ocurre cuando escucho eso. A mi jefe le encanta. Solo con eso ya hace que la expresión sea altamente sospechosa.